lunes, 27 de diciembre de 2010

Respuesta a la entrada de mi hermana, tatah y amiga especial

Creo que sabes que yo nunca te olvidaré, pase lo que pase independientemente de lo lejos que estés y que en ningún caso estaré contigo por interés, pues te considero mi hermana, y por lo tanto parte de mi familia y amiga especial. Es cierto que a veces deseamos huir del pasado, pero precisamente creo que es parte de lo que somos, todos somos pasado; y aunque éste no sea demasiado bueno acaba formando el presente para después forjar el futuro. Sin pasado no somos nadie, y reflexionar sobre el pasado nos ayuda a cambiar o a retomar algo que por un momento nos hizo sentir felices. Así que te recomiendo que no huyas de tu pasado, sino que lo afrontes o lo analices porque realmente te ayudará. En cuanto a lo de sentirte sola, no te preocupes porque no te voy a dejar sola ni un minuto^^ . Creo que yo mejor que nadie sé realmente lo que es sentirse sola, y ahora que estás conmigo no pienso permitir que te sientas así porque no te lo mereces.
Sabes lo mucho que te quiero :)

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Y por qué no? ¿Por qué no tendría que sucederme?

Estoy triste, bueno, más bien decepcionada...
Sé que hace poco estaba así, y que durante un tiempo conseguí salir de esta situación, pero no puedo. No puedo escapar porque desde dentro me atrapa y me va destozando internamente.
Me gustaría pensar como al principio que las cosas tienen solución, que la esperanza es lo último que se pierde y que nada es imposible si no lo intentas con todas tus fuerzas. Pero vuevo a caer, me tropiezo y me caigo y vuelvo al principio sin salir de este torbellino de infelicidad...
Llega un momento en el que te cansas de caerte, te cansas de tropezar y de intentar remontar el vuelo, y te rindes... Simplemente porque no encuentras un motivo por el que no rendirte, no encuentras motivos por los que continuar.
Me lo han robado todo, mi cuerpo, mi familia, mi vida... y ya no tengo fuerzas para continuar, pues cada día me recuerdan lo poco orgullosos que están de mí, las decepciones que les doy y lo poco que valgo.
Ya no tengo ganas de hacer nada, no tengo necesidades, ni gustos, ni siquiera tengo ganas de comer nada, y mi madre me regaña porque dice que tengo que comer. Ya no siento hambre, me da igual si como o si no y ya me da igual lo que me digan porque no me pueden hacer más daño del que ya me han hecho. Sólo lloro, no salgo de mi cama y busco un porqué a todo lo que me ha pasado. Después llega esa pregunta a mi cabeza: ¿Y por qué no?